domingo, 9 de octubre de 2011

Tirsis y Amarante


“Un día Tirsis habló así a la joven Amarante:
–¡Oh, si como yo conocieras cierto mal que nos place y nos encanta, no habría bajo el cielo ningún bien que te pareciera semejante! Déjame que te lo diga y no temas. ¿Podría yo engañarte, cuando siento hacia ti los más dulces sentimientos que puede albergar un corazón?
–¿Y cómo llamas a este mal? ¿Cuál es su nombre? –replicó Amarante al momento.
–Amor.
–Hermoso nombre. Dime en qué señales podría conocerlo. ¿Qué se siente?
–Penas junto a los cuales los placeres de los reyes resultan vacíos y fastidiosos. Olvídase quien la sufre de sí mismo; búscase en el bosque la soledad. Al mirar en un arroyo no se ve nuestra imagen, sino otra que vuelve sin cesar y que nos sigue donde quiera, sin que tengamos ojos para las otras cosas de este mundo”.
(La Fontaine, 'Fábula completa')

domingo, 2 de octubre de 2011

El primer amor

"Soy una de las pocas mujeres afortunadas que se ha casado con su primer amor. No recuerdo antes otro alguno. Juan Burroughs dice que el primer amor es como el primer jugo desprendido de la caña de azúcar. 'Siempre será lo mejor, siempre lo más pleno, siempre lo más dulce, y tendrá una pureza y delicadeza de sabor y aroma que superarán en mucho todo lo que venga después". (Pearl S. Buck, 'Carta de Pekín')

sábado, 1 de octubre de 2011

Hombre enamorado, mujer superficial

"Mi querido amigo, para mí un hombre enamorado está borrado del número de los vivos. Se vuelve idiota, y más que idiota, peligroso. Yo rompo con las personas que se enamoran de mí, o pretenden enamorarse. Se acabó la intimidad, porque en seguida me aburren y después porque son temibles como los perros rabiosos. De un instante a otro entran en crisis. Los pongo en cuarentena moral hasta que se les pasa la enfermedad. No lo olvide. Ya sé que en su caso el amor no es más que una especie de apetito, pero en mí es una especie de... de comunión de las almas que no forma parte de la religión de los hombres". (Guy de Maupassant, Bel Ami)

jueves, 8 de septiembre de 2011

Palpitaciones del corazón

"En la pura y monótona vida de las jóvenes, llega un momento delicioso en que el sol derrama sus rayos en el alma, en que la flor les expresa pensamientos, en que las palpitaciones del corazón comunican al cerebro su cálida fecundidad y funden las ideas en un vago deseo. ¡Día de inocente melancolía y de suaves goces! Cuando los niños comienzan a ver, sonríen; cuando una muchacha entrevé el sentimiento en la naturaleza, sonríe como sonreía cuando niña. Si la luz es el primer amor de la vida, ¿no es acaso el amor la luz del corazón?" (Honorato de Balzac, Eugenia Grandet)