domingo, 9 de octubre de 2011

Tirsis y Amarante


“Un día Tirsis habló así a la joven Amarante:
–¡Oh, si como yo conocieras cierto mal que nos place y nos encanta, no habría bajo el cielo ningún bien que te pareciera semejante! Déjame que te lo diga y no temas. ¿Podría yo engañarte, cuando siento hacia ti los más dulces sentimientos que puede albergar un corazón?
–¿Y cómo llamas a este mal? ¿Cuál es su nombre? –replicó Amarante al momento.
–Amor.
–Hermoso nombre. Dime en qué señales podría conocerlo. ¿Qué se siente?
–Penas junto a los cuales los placeres de los reyes resultan vacíos y fastidiosos. Olvídase quien la sufre de sí mismo; búscase en el bosque la soledad. Al mirar en un arroyo no se ve nuestra imagen, sino otra que vuelve sin cesar y que nos sigue donde quiera, sin que tengamos ojos para las otras cosas de este mundo”.
(La Fontaine, 'Fábula completa')

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